Andrea Marsicovétere de Brolo

Paciente

Conocí a el Dr. Abner porque el ginecólogo con el que iba se fue del país y dejó a sus pacientes con él. Tuve una consulta donde llegué por una infección y él me explicó, el por qué y cómo íbamos a abordar el caso. 
 
A los años me casé y quería hacerme un chequeo y queríamos planificarnos para tener un bebé. En esta ocasión, decidí consultar a varios doctores ya que quería tomar la decisión de quién sería mi ginecólogo. 
 
El primer doctor con el que fui tuvo un modo particular de atendernos. No escuchaba mis dudas o simplemente invalidaba mis temores o deseos queriendo seguir su tratamiento. Incluso recuerdo una frase que dijo «así nunca vas a quedar embarazada»; si yo no hubiera decidido consultar segundas opiniones seguramente hubieran marcado y definido mi vida. 
 
Luego fui con otro doctor que me recomendaron que me explicó que, en cierta etapa del ciclo femenino, las mujeres suelen tener quistes en los ovarios pero que conforme avanza la etapa del ciclo, solos desaparecen. Sin embargo, sentí que este doctor era muy pasivo y no sentí que a la hora de una emergencia podría reaccionar de manera activa. 
 
Finalmente fui con Abner, lo dejé como la última cita porque ya conocía su trabajo y me había gustado cómo me había atendido esa primera vez que fui con él.  Al entrar a su consultorio se escuchaba música y en alguna ocasión conversando me contó que la música era porque se imaginaba que para mucha era difícil llegar a las citas y sabía que esto podía hacer un ambiente agradable y relajar a sus pacientes.
 
Desde un inicio me gustó que fuera empático y que pudiera ponerse en el lugar de sus pacientes para hacer sentirlas cómodas. También me gusta el hecho que se toma el tiempo de escuchar mis inquietudes, resolver mis dudas y explicarme el porqué de cada decisión que decidimos tomar. Por último, comparte artículos, si así se le solicita, lo que me ha dado confianza en tomar decisiones informada.  Conversando el tema de mi seguro, se afilió al mismo por lo que cumpliendo con todo lo que necesitaba y buscaba en un doctor, empezó nuestra relación médico-paciente. 
 
Hoy llevo ya varios años de conocerlo y puedo decir que he sentido la seguridad y tranquilidad que su prioridad es la vida de sus pacientes ante cualquier cosa. También a diferencia de otros doctores, me gustó que tomaba en cuenta las dudas y preguntas que tenía mi esposo. Otros doctores sólo se dirigían a mí, aunque mi esposo me estuviera acompañándonos, cosa que me parece una falta de respeto. Ambos nos sentimos cómodos y confiados que tanto mi vida como la de mis bebes están en las mejores manos cuando vamos con Abner.

Vivian Valle

Paciente

Mi nombre es Vivian, todos mis amigos me llaman “Vivi” tengo 42 años, soy una mujer que ama a Dios, llena de fe, esperanza soñadora, romántica, amable, enojona a veces, amigable pero también amo mis espacios de soledad y sobre todo amada por Dios. 

Desde mis 20 años me diagnosticaron ovarios poliquísticos que me provocaban más de 6 días de menstruación abundante, dolorosa y acné moderado en mi rostro, a los 30 años el diagnóstico cambio a fibrosis, un año después ya tenía miomas en mi matriz, atendida por una doctora que lejos de ser sensible me receto “tener un hijo” y luego una cirugía, esto definitivamente no podía lograrlo sin ni si quiera tener novio, luego me veía con un acné ya más pronunciado y fuera de control, esto debido a los miomas, díganme ustedes como una mujer se puede sentir bonita así? Es un poco difícil poderse sentir atractiva, así que esa receta tan profesional y experta de mi antigua doctora tratante no me ayudó mucho en mi autoestima, así que aprendí a lidiar con eso sola y avergonzada.

Después conocí otro médico que me ayudo a mantenerme por años controlada y aclaro que tener un hijo no era la respuesta al diagnóstico, era una decisión responsable y bien pensada no influenciada por la condición médica, así que estuve durante unos 5 años de esa manera, con mi rostro limpio y superando una depresión que había enfrentado con ayuda de mi familia y amigos muy amados, pero sobre todo Dios. Luego al decidir cerrar mi carrera de psicología clínica, estando en el último año de práctica, un par de meses antes de iniciar la práctica,  mi menstruación había llegado y se había quedado sin despedirse, así pase durante casi 8 meses, ignorándola jeje y  feliz porque casi terminaba una práctica rodeada de niños y amigos, no pude seguir porque mi cuerpo ya no resistió una hemorragia constante provocada por que mi matriz se llenó de miomas y se salió de control, así que a pesar de que intentaron ayudarme no se pudo y tuvieron que hacerme una Histerectomía parcial (me dejaron ovarios) casi de emergencia porque mi nivel de hemoglobina iba casi en 6, ya con un nivel de aceptación bastante fuerte al respecto y llena de paz, entre al quirófano sabiendo que todo iba a estar mejor al salir, que Dios tenía planes de bien para mí.

La recuperación fue un poco dolorosa pero ya había pasado lo “peor” rodeada de amor y amigos, logre superarlo de una forma serena, pero a los 3 meses empecé con dolores muy parecidos a los que tenía al menstruar y cíclicamente tenía un flujo como el que queda al terminar la menstruación, el ginecólogo que me opero me reviso y dijo que todo estaba bien, realizo un ultrasonido y aparecía un quiste y seguro era hemorrágico, por eso el flujo, pero que se iba a controlar con medicamento, no sabía que el calvario iba a iniciar, pase casi 5 años yendo de médico en médico para saber que tenía, no entendía que pasaba, empecé a tener infecciones vaginales, urinarias, dolores de piernas todo el tiempo, desanimo e incertidumbre, cada vez que me evaluaban sentía que me miraban como si estaba afectada por la pérdida de la matriz, (me hacían sentir paciente con atención psiquiátrica) y claro puede ser común el acompañamiento en mujeres que perdieron la oportunidad biológica de ser madres, pero no era mi caso, (había pasado y superado una depresión a causa de esa pérdida) así que eso no era lo que me pasaba, tenía que exponerme y contar todo con cada médico que me atendía, el colmo fue que un día que no dejaba de tener ese flujo y acudí al  hospital Roosevelt para que quitaran “el quiste hemorrágico” que efectivamente apareció en el ultrasonido que me hicieron, pero me dieron tratamiento y el día que regrese para control del tratamiento, ya no se miraba el quiste (cabe mencionar que ese 16 de agosto fue el tiroteo) una experiencia dura y que a causa de eso ya no me dieron seguimiento, porque no era emergencia. 

Pero los síntomas siguieron y quienes han pasado por síntomas de infecciones urinarias, vaginales, dolores pélvicos agudos entenderán la vergüenza que sientes porque muchos opinan del porque puede ser todo eso, así que empecé a atenderme con un médico homeópata que por cierto fue un ángel en mi vida, me ayudo a lidiar con mis emociones y el dolor físico, pero en un punto decidió darme caso concluido y referirme con el otro ángel “Dr, Abner Santos” a lo que yo inicialmente me resistí, ya no quería ser expuesta emocional y físicamente por otro insensible médico y poco ético muchas veces como los que ya me habían atendido, pero debido a la confianza y preocupante situación accedí a ser atendida por el Dr. Santos y allí empecé a ver una pequeña luz de esperanza, desde que llegue a su clínica el me atendió con mucha amabilidad, me escuchó atentamente sin interrumpir, hizo preguntas que nadie había hecho antes, era como si supiera como me había sentido todo ese tiempo y por primera vez sentía que alguien me entendía tal cual me había sentido los últimos 4 años, el me realizo muchos exámenes y aunque siempre aparecía un quiste anexial, él se negaba aceptar que los síntomas eran provocados por un “quiste anexial” hasta que me hicieron una cistoscopia y apareció un cuerpo extraño y feo dentro que había invadido mi vejiga y fue allí donde la “alarma se activó” entraron en la jugada otro urólogo y un oncólogo, después de varias reuniones con los médicos y posibles opciones a las que se iban enfrentar al entrar al quirófano y operarme, el Dr. Abner siempre fue muy claro y me decía en mi cabeza he realizado tu cirugía más de 100 veces para poder hacer lo mejor para ti y entre con un diagnostico casi reservado ya que los 3 especialistas (urólogo, ginecólogo-urólogo, oncólogo) participaron en una cirugía programada para 2 horas y duro casi 6, el urólogo salió después de 3 horas porque su labor había terminado y solo seguían el Dr. Abner y  el oncólogo habían continuado, intentado remover la masa con una mala apariencia (casi cancerosa) pero no podían asegurar nada hasta no terminar y enviar a patologías.

Salí del quirófano y estuve con sonda por varios días, catéter internos por mis uretras,  ya que tuvieron que quitar parte de mi vejiga, pero no lograron remover la masa por completo porque podían dejarme con incontinencia urinaria, cabe mencionar que la masa había abarcado, piso pélvico, ovario, y vejiga, he allí toda las molestias con las que tuve que lidiar los últimos años, luego semanas después el Dr. Abner me llamo para verme en su consultorio y darme buenas noticias, no era cáncer, gracias a Dios!!! Fue una endometriosis que creció y creció, invadió e invadió mi parte baja, ningún examen lograba descifrar esa horrible “cosa” a no ser por la “neurosis” como dice el Dr, Abner, que no se cansó y siguió estudiando mi caso, algo que también cabe mencionar es que en medio de su amplio conocimiento y experiencia, tuvo la humildad de buscar otras opiniones de expertos, ya que las posibilidades de otro diagnostico eran amplias y aunque no eran las que esperábamos, el no dejo de buscar para poder descartar cualquier cosa que se pasara por alto y luego fuera muy tarde, así que estoy eternamente agradecida con Dios por la vida del Dr. Abner Santos y a quien puedo lo recomiendo como profesional y ser humano, él realmente fue un médico ético, profesional y sensible a la necesidad médica que presentaba, fue sensible a la vergüenza y dolor que había provocado los síntomas, así que casi 2 años después estoy sana, feliz, fuerte y puedo orinar sin dolor y ardor, un comentario que en serio no quiero dejar de decir, porque eso fue algo con lo que lidia por años y no es normal! Solo Dios puede hacer milagros y eso a través de médicos como el Dr Abner Santos, no tengo vergüenza de contar por todo lo que he pasado, ya que esto me ayuda a la vez que otras mujeres que guardan silencio y pasan por lo mismo, necesitan a alguien con la experiencia, ética y profesionalismo del Dr. Abner, sigo en controles pero estoy bien, llevo una vida bastante saludable, normal  agradecida, así que si tu mujer hermosa que te tomaste el tiempo de leerme, estas pasando por lo que pase o incluso algo más doloroso, no estás sola, habla con alguien y no dejes de buscar respuestas, nadie puede etiquetarte y olvidarte, Dios está contigo y médicos como el Dr Abner pueden ayudarte!

Cristina Sánchez

Paciente

El Doctor Abner Santos es una persona profesional, agradable con un trato cercano y amable. Las explicaciones que da son claras y cuenta con mucha experiencia en su materia.

Nunca podría encontrar mejor doctor para una atención medica personalizada, lo recomiendo al cien por cien. 

Gabriela Soto

Paciente

Mi nombre es Gabriela Soto, soy paciente del Doctor Abner Santos desde hace más de un año. En ese momento me encontraba buscando un especialista que pudiera llevar mi caso y fui referida por otro doctor a su clínica.

Desde el principio fui atendida con profesionalismo, respeto y amabilidad, fue muy acertado en todo diagnóstico y me sentí muy tranquila y confiada de estar en buenas manos.
Tuve que ser operada en dos ocasiones, y en ambas, tanto el Doctor Santos, como el personal que trabajó con él hicieron un excelente trabajo.

Un año después de la primera operación, gracias a Dios todo está bien y sigo asistiendo a mis citas con el Doctor Santos periódicamente para evitar futuras complicaciones.

Renata Arcanjo

Paciente

Escogí a Dr Abner Santos cómo mi ginecólogo por su profesionalismo claro, pero todo es un conjunto de calidades que te hace sentir cómoda, por la manera de pasar seguridad a sus pacientes, la alegría y amabilidad que nos recibe y te hace sentir en casa desde la primera cita en su consultorio. 
 
Y obvio es un profesional súper capacitado en su ramo, para una mujer creo que es algo incómodo tener un hombre como ginecólogo, pero con Abner no hay esa incomodidad, con el tiempo gane un ginecólogo y un amigo! 
 
¡Siempre lo recomiendo!

Marta Estrada

Paciente

Hola, mi nombre es Marta Estrada y hoy quiero compartir con ustedes lo que por mucho tiempo sufrí por una infección urinaria, siendo una esposa joven las infecciones urinarias afectaron por muchos años gran parte de mi vida, fueron aproximadamente 32 años de mucho sufrimiento con la bacteria E. Coli, la cual mutaba a otro tipo de bacteria. 

En esos 32 años tuve muchos tratamientos con diferentes antibióticos tomados e inyectados los cuales mientras los tomaba la bacteria supuestamente desaparecía, pero luego aparecía nuevamente, cosa que me desesperaba llegando así hasta el INCAN donde también me medicaron y la misma historia volvía a repetirse, consulté a 4 especialistas en Urología, uno de ellos me realizó dos dilataciones y una Cistoscopia, sin embargo, yo seguía igual. Un día me refirieron al doctor ABNER SANTOS, yo muy desanimada y frustrada y con muchas dudas fui a su clínica, al ver mi caso el doctor Abner me animó y comenzó a tratar mi problema. Yo había tomado todos los antibióticos habidos y por haber, y me dije: bueno, un especialista más, sin embargo, luego de tratarme empecé a tener más espaciadas dichas infecciones. Y hoy puedo decir que gracias a Dios y al doctor Abner Santos tengo ya 3 años de estar muy bien, he tenido nada más una infección por año lo cual creo que es normal.

Seguramente hay mujeres que están leyendo mi historia y están sufriendo lo que yo sufrí y quizá han perdido la esperanza y creen que esta enfermedad es de por vida (eso pensaba yo). Les tengo una excelente noticia, soy la prueba viviente de una paciente que fue tratada por un médico especialista en el campo. Atrás quedaron los años de mucho sufrimiento físico como también el costo económico que se tuvo que pagar en esos largos años. 
Reitero mi agradecimiento al doctor Abner Santos por aplicar sus sabios conocimientos en mí, y por su fina atención.

Stephanie Villaseñor

Paciente

Hola soy Stephanie Villaseñor, tengo 35 años, soy madre de una nena de 8 años… Y sí, hace 8 años empecé esta emocionante carrera de ser mamá!! 
 
No hay un manual que nos diga como serlo, ni tampoco como equilibrar las demás aptitudes y actitudes que debemos desarrollar. En mi caso, soy profesional a tiempo completo y en mis horas libres mamá, desearía tanto que fuera al revés, pero debo llevar el sustento a mi hogar, como ha de ser el caso de muchas.
 
Yo desde que desarrollé, fue toda una aventura… Tener menstruación que llegaba a durar hasta 15 días y se desaparecía por casi 5 meses, dónde viví en mi adolescencia era de clima caluroso y agregado a mi período menstrual era un coctel de síntomas.
 
Pasaron 12 años hasta que me explicaron realmente mi condición y era que tenía ovarios poliquísticos. Para poder quedar embarazada, fui sometida a varios tratamientos, afortunadamente no complicados y gracias a Dios y la ayuda de mis doctores nació mi hija.
 
Sé que se estarán diciendo… Pero a ella le fue muy bien! Lo complicado fue después, el tener ya una fertilidad «normal» y pasar después por 3 pérdidas, procesos físicos muy dolorosos, pero lo fueron aún más desde el punto de vista emocional y es allí, dónde agradezco que en estos procesos no hayan ocurrido como primer intento.
 
Afortunadamente, he tenido el buen acompañamiento del Doctor Santos, a pesar de la distancia he recibido el acompañamiento que muy pocos profesionales tienen y puedo decir con certeza que no es una atención clínica fría, sino con mucho profesionalismo, sinceridad y sobre todo mucha comprensión y es allí, dónde uno se siente comprendido y sobre todo apreciado.

Claudia Klezar

Paciente

Difícil resumir en unas líneas la experiencia que ha sido durante media vida, un padecimiento tan íntimo y tan discapacitante, que mengua no sólo la salud física, sino la salud mental y emocional de una persona. La salud física, obviamente por todas las enfermedades y padecimientos que se sufren. La salud mental, porque uno llega a cuestionarse como persona, si realmente uno es alguien normal o si todas las molestias y padecimientos vividos, son producto de nuestra imaginación o ampliación de ésta, así como todas las preocupaciones que se viven y que ocupan constantemente nuestro pensamiento. La salud emocional, no sólo por la incapacidad y por el malestar que se sienten sino por las limitaciones que esto provoca y que inevitablemente afectan nuestras relaciones con todo nuestro entorno, especialmente con la persona que uno más ama, su pareja. 
 
Todo dio inicio en Guatemala, en el año 2000 cuando como resultado de 3 embarazos prominentes sufría de prolapso, solía tener pérdidas de orina con movimientos bruscos como correr, saltar, estornudar. Fue en ese tiempo que decidí operarme por primera vez, el médico que me atendió en esa ocasión era un médico cirujano general, quien supuestamente realizó un levantamiento de vejiga. Todo salió mal porque después de la operación, sufría más pérdidas que antes de ella. 
 
Cuatro años después en 2004 en Suiza, me realizaron una segunda operación esta vez por un ginecólogo. Me fue colocada una maya, lo cual resultó toda una catástrofe, la maya había sido colocada muy tensa, lo cual no me permitía evacuar bien la orina, lo que me provocaba infecciones urinarias severas, aparte del hecho que, a mis 39 años, como una abuelita, tenía que dormir con un recipiente a la par de mi cama porque sufría de una incontinencia terrible, eso sin mencionar el ardor que me provocaba orinar. Con una vida sexual que al lugar de ser un placer era una tortura. 
 
Unos 8 meses más tarde siempre en Suiza, decidí buscar una solución y visitar otro especialista, quien me indico que la maya había sido mal colocada, así que me sometió a una tercera cirugía para quitar toda esa maya que ya estaba incrustada en la piel y en vista de que las infecciones habían alcanzado mi matriz, decidimos también extraer la matriz para una recuperación más pronta y segura. Al cabo de 1 mes de antibióticos y cuidados para regenerar el tejido, me sometieron a una tercera cirugía, para colocar una nueva maya y días después a una cuarta cirugía, con el fin de fijar definitivamente la posición de la nueva maya y darle la tensión adecuada, todo este proceso me obligó a permanecer casi 1 mes en el hospital. 
 
Al final de todas las cirugías mencionadas, seguí una terapia de rehabilitación y poco a poco fui mejorando, pero sólo en el área funcional, ya que siempre sufría de infecciones urinarias constantes, mucha sensibilidad e irritación en el área vaginal, problemas que con el pasar de los años se fueron haciendo más severos, hasta el punto que todo el tiempo padecía de una secreción sanguinolenta, con un fuerte olor y palpaba unos hilos como alambres en mi vagina, por años estuve con esa molestia cada vez más y más fuerte. Comencé periódicamente a tener pérdidas de sangre, como una menstruación leve y por último esa pérdida de sangre era diaria. 

Al cabo de unos años, viviendo nuevamente en Guatemala, muy preocupada y sin saber que hacer, ya que los ginecólogos que visitaba no me daban diagnóstico, mucho menos solución, un día consultando la lista de médicos especialistas de mi seguro, encontré que había médicos especializados en las dos áreas; UROGINECOLOGIA y en ese momento empezó a tomar vida un verdadero milagro. 
 
Tuve la gran suerte de escoger entre dicho listado al médico más capacitado y especializado, que es el doctor Abner Santos, quien como primera fase programo una uretrociscopia para evaluar exactamente los daños existentes, y ya como 1er punto a resolver, al momento de iniciar el examen encontró un cálculo a punto de obstruirme la uretra, después de romperlo y extraerlo, pudo acceder a la uretra y constatar que la maya había perforado la uretra y que 3 partes de las paredes de la uretra estaban cubiertas de cálculos. La maya también había perforado la vagina y ésa era la causa de las infecciones y sangrado constante. 
 
Como Segunda fase, meses más tarde, procedió a practicarme una cirugía para extraer los cálculos y extraer toda la parte de la maya que se pudiera quitar tanto en la uretra, como en la vagina. Era una cirugía compleja, riesgosa, que seguramente, le requirió mucho tiempo para analizar cómo proceder. 
 
Por supuesto que hay secuelas, pero que a largo plazo tienen una posible solución y que no se comparan para nada con la vida tan limitada que tuve durante muchos años y si comparamos el antes y el después, es el día y la noche. El doctor Santos está en toda la disposición de continuar con el proceso de mejorar mi calidad de vida y encontrar el tratamiento más adecuado para lograrlo. 
 
Lo que yo puedo testimoniar el día de hoy, es que mi vida ha dado un giro total, siento que he vuelto a encontrar la persona que era hace 20 años, sin molestias, sin infecciones, sin sangrado, sin olores desagradables, sin esa hipersensibilidad. Con una vida sexual que puedo disfrutar y eso especialmente es algo que tiene incidencia positiva más allá de la salud física, porque una pareja que no puede manifestar su amor es una pareja fracturada, por ende, en todo este proceso de sanación está involucrada mi salud física, mental y emocional, como al principio lo dije. 
 
Un agradecimiento especial al doctor Abner Santos, por su empatía e interés hacia mi caso y mi persona, por poner a mi disposición todos sus conocimientos y aceptar el reto que fue para su persona intervenirme. Gracias por hacer todo lo posible por devolverme la oportunidad de tener una vida de calidad. 
 
Nuevamente mi reconocimiento doctor Abner Santos y sepa que ésta es solamente una reseña de una vida que usted logro cambiar por completo, todo lo expresado en estas líneas, no describe ni una mínima parte todos sus logros y el resultado de su trabajo en lo que a mí respecta. 
 
Mil Gracias.

Verónica Martínez

Paciente

Mi nombre es Verónica Martínez y en el 2019 me sometí a una resección uterina, lastimosamente durante la cirugía no se percataron que hicieron una comunicación entre mi vagina y mi vejiga, por lo que necesitaba otra cirugía para reconstruir mi vejiga.  Fue difícil el tiempo en llegar al diagnóstico, tanto emocional como físico, además el buscar al profesional indicado para dicho procedimiento.  Buscando recomendaciones por personas allegadas y por mi seguro llegué con el Dr. Abner Santos.  
 
Un excelente ser humano y quien ha sido para un excelente profesional con la experiencia suficiente para poder comprender la situación emocional como física que yo estaba pasando.  Tenía la opción de realizarme el procedimiento en el extranjero, llené formularios, ficha clínica y esperando la cita estaba cuando decido consultarlo con el Dr. Santos.  
 
Recuerdo ese día, me dijo que la decisión era mía, que en efecto el conocía a los médicos de ese Hospital y que con gusto podía hablar con ellos y presentarles mi caso.  Creo que con eso terminé de asegurarme que en mejores manos no podía yo estar, que igual acá o en el extranjero el procedimiento sería el mismo, que tanto allá como acá habían excelentes profesionales.  
 
Feliz que la cirugía haya sido todo un éxito y que ahora llevo una vida normal.

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