Biografía

Nací en la ciudad de Guatemala, en el mes de junio del año 1982 en pleno mundial de fútbol que se realizaba en España; gracias a lo que por poco mi nombre era otro al querer mi padre ponerme el nombre de quien anotara la primera diana del mundial, para suerte fue un nombre que hasta pronunciar era difícil no digamos escribirlo, así que nos fuimos por la costumbre de llevar uno de los nombres de mi padre.

Hijo único de una madre que muy pronto enviudó a causa de la partida mucho antes de su tiempo de mi padre y decidió recorrer sola el camino de la incertidumbre con su niño a cuestas; fue así como nos mudamos muy temprano y tuve gracias a esto el honor se ser «criado» principalmente por mis abuelos maternos y mi madre.

Mi hogar fue lleno de amor y mucha algarabía familiar, en mis recuerdos el comedor lleno a la hora de la comida y siempre uno o muchos primos con los que jugar en cualquier momento (ya que todos de un modo u otro eran familia) en mi natal El Progreso, Jutiapa; en aquel entonces un pequeño pueblo del oriente del país. Una infancia rodeada de naturaleza, agricultura y ganadería que solo llenarían mi cabeza de dulces memorias, por algún tiempo pensé que ese sería mi camino ya que disfrutaba mucho la vida de campo; pero he aquí que no fue así.

Desde muy pequeño desarrollé un gusto innato por el saber y tratar de entender todo, destacando desde los primeros años de educación preescolar hasta la universidad en lo académico. Muy poco tiempo de vida bastó para que desde los 8 años tuviera la certeza de lo que quería ser en la vida: «Doctor», y fue así como me convertí en el primer médico de mi familia tanto materna como paterna.

Gracias a mi sólida y estricta formación moral aprendí en la vida desde mis primeros años la importancia del esfuerzo con integridad, el trabajo con excelencia al mayor nivel posible, la honestidad y sinceridad en el actuar diario, la autodeterminación y la fiel convicción de creer en uno mismo para lograr todo lo que se pudiera soñar mientras amamos cada paso de éste camino y todo lo que representa incluido como elemento fundamental el amor a la vida en todas sus dimensiones y la ayuda al prójimo; todo esto fue lo que me llevó invariablemente a las aulas universitarias de la Universidad de San Carlos de Guatemala donde orgullosamente obtuve el título de Médico y Cirujano, del cual aún recuerdo la ensoñación del día de graduación llenando a mis amados viejitos y a mi madre de tanta satisfacción, ya en un lejano mes de agosto del año 2007.

Luego, decidido en mi camino a ayudar no solo a mejorar la vida sino a contribuir a cuidarla en el momento mismo de su nacimiento, enfoqué mis esfuerzos hasta lograrme graduar con grado de maestría de la especialidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Roosevelt, donde el amor por lo que hacía era mi motor principal para que desde muy temprano peleara siempre los primeros lugares logrando obtener después de 4 inolvidables años el primer lugar de promedio global durante la formación como especialista, además de varios reconocimientos y distinciones académicas. 

Fue terminando esta etapa, donde me di cuenta de que algunas enfermedades o padecimientos no son mortales en el estricto sentido como un cáncer, sino que tienen como efecto secundario disminuir y afectar la calidad de vida de quienes las padecen convirtiendo una vida plena muchas veces en un infierno de sufrimiento en silencio que pudiera ser peor que un diagnóstico fatal en muchos casos. Ahora con una comprensión más profunda de la dicha de una mujer al ser la portadora de vida en su interior, pero que años después los padecimientos que la aquejan son consecuencia de ello y descubrir maravillado que todo eso puede mejorar con intervenciones desde etapas muy tempranas en la vida crean en mi un cambio de perspectiva total sobre lo que es cambiar una vida para vivir mejor.

Por todo esto escogí sub-especializarme como Uroginecólogo y Cirujano Pélvico Reconstructivo, para lo cual tuve que dejar el país por varios años afortunadamente de mano de mi esposa de quien apenas tenía unos cuantos meses de casado. El nivel de formación que buscaba aún no existía en el país y felizmente fui aceptado luego de competir contra varios países en uno de los mejores y más reconocido programa de subespecialización de toda Latinoamérica en mi campo, donde lo que me motivó y llevó a culminar con los más altos honores en medio de colegas muy prestigiosos, fue simplemente el amor y la motivación que provocó en mi cada día este hermoso descubrir de cómo mejorar la vida de cada mujer que llegara buscando mi ayuda. 

Contar con aval de una de las mejores universidades de Latinoamérica, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del mejor instituto de formación de subespecialidad en México, el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) además de que gracias a esto tuve el honor de vivir la experiencia de aprender de uno de los más prestigiosos profesores en Francia y toda Europa; es 3
un honor que llevo en mi currículo con mucho orgullo, pero gozar de la confianza absoluta y de la tranquilidad de mis pacientes al buscar mi ayuda ha hecho todo sacrificio merecedor de la pena.

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Terminada la etapa formativa pero con el mismo anhelo de seguir aprendiendo he publicado trabajos de investigación, técnicas quirúrgicas y participado en congresos internacionales con presentación de trabajos de investigación que contribuyan al ámbito científico; he podido ser pionero en mi país realizando procedimientos nunca antes hechos para patologías complejas como el primer implante de neuromodulador sacro en Guatemala apenas a inicios del año 2020 y he abogado para trabajar en conjunto con colegas de otras especialidades que antes eran totalmente separadas como la Urología, la Ginecología y la Coloproctología con el único afán de poder brindar a las pacientes mejores resultados no viéndolas como enfermedades o problemas separados, sino como personas únicas e indivisibles que merecen una visión más integrada.

Me di cuenta de que podía contribuir enormemente al compartir lo que tuve el privilegio de adquirir en mi formación, entendiendo que esta es una manera en la que no solo ayudo a mejorar la vida de las pacientes que acuden a mí personalmente, sino quizá a decenas, cientos o miles de quienes son tratadas por los colegas a quienes tengo el agrado de ayudar a adquirir nuevo conocimiento o destrezas para ayudar a sus pacientes a encontrar mejor calidad de vida. He enfocado mucha de mi energía a educar y compartir conocimiento; lo que me ha llevado a muchos países de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos de América y me ha dado el honor de compartir escenario con los más importantes profesionales del mundo y he podido crear desde cursos a talleres en el país que han sido pioneros como el primer curso de Desgarros y reparación de lesiones de esfínter anal por causas obstétricas en el año 2019 y así en varios países de Latinoamérica para formación de especialistas o de personal de salud afín al Piso Pélvico.

He recibido muchos reconocimientos pero uno me ha marcado y es que la gente de mi natal pueblo me otorgó como “ciudadano distinguido” en un ambiente alejado de la ciencia médica, lo que para mí lo hace muy especial ya que no solo reconocen mi esfuerzo profesional, sino resumen el esmero de toda mi vida a los ojos de quienes me vieron crecer; pero el mayor premio de mi vida es haber formado una hermosa familia con mi esposa, dos hijos y hacer cada día lo que me apasiona y simplemente poderle decir a mis hijos al salir de casa; gracias por compartirme porque al no estar en casa, estoy ayudando a mejorar la vida de alguien más; eso, es el tesoro de mi vida.



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